Un nuevo solsticio, una nueva promesa de vida en Dzibilchaltún
Mérida, Yucatán a 21 de marzo de 2019.- Fiel, asiduo a su cita, el dios Kin hizo presencia una vez más, en la milenaria urbe maya de Dzibilchaltún y rondar en el amanecer, arrastrando su presencia, su paso lento y luminoso por el edificio central de esta zona arqueológica, para deslumbrar a miles de espectadores.
Unas mil 800 personas acudieron desde diferentes puntos, a esta ceremonia que marca el inicio de la primavera, en el equinoccio que se escenifica desde hace miles de años en esta ciudad, gracias a la sabiduría y conocimientos astronómicos mayas.
El templo de la siete muñecas, bautizado así porque en el perímetro de su estructura, fueron halladas siete figurillas de barro con presencia femenina, durante las primeras investigaciones realizadas en este sitio arqueológico en la década de los años 50s del siglo pasado.
Las siete piezas datadas en el siglo XI de nuestra era, dan cuenta de una serie de reliquias que se exhumaron y marcaron hallazgos significativos, de la importancia que alcanzó esta metrópolí maya, edificada alrededor del siglo VIII de nuestra era.
Este día, visitantes de Europa, Asia, pero también estadounidenses, sudamericanos y cientos de nacionales y locales, marcaron su presencia para acompañar en la alborada, el amanecer de un nuevo solsticio, lo que significaba para la cultura maya, una nueva promesa de vida.
El cambio de estación (final del invierno, inicio de la primavera) era la transformación de nuevas oportunidades para las comunidades originarias, con el nuevo periodo de siembra, la llegada de las lluvias, en mayo y el tiempo de la cosecha, junio, julio y agosto, razón y proceso del desarrollo social, religioso y económico, con el que floreció esta gran civilización maya.
Con esta renovación, naturaleza y cultura atestiguan un nuevo proceso de florecimiento, fenómeno que aglutinó hoy, a cientos de espectadores, que madrugaron y desvelaron, para contemplar un insólito momento, creado por los arquitectos y astrónomos mayas, que se repite y se ha repetido por centurias.
En este jueves, a las 06.02 de la mañana, el dios sol inició su jornada, para hacer presencia, cumplir ceremoniosamente con el llamado renovado de nueva vida en las tierras del mayab. Inicialmente en Dzibilchaltún, en el templo de las siete muñecas, pero reiterativamente en casi las ciudades mayas.
El fenómeno de los solsticios, de primavera y otoño se presentan en Uxmal (en los edificios del palacio del gobernador; en Chichen Itzá, en la escalinata norte de “El Castillo”, en Tulúm, en los accesos del edificio central y estructuras del centro, como en otros puntos que se siguen descubriendo y estudiando .
En un hecho poco concurrente, los espectadores que llegaron hasta Dzibilchaltún, lograron admirar la luna llena, que se registró este 20 de marzo, en su declinación hacia el poniente y el amanecer que se advierte desde el oriente, en una muestra de magia celestial.
En el amplio sac bé (camino de piedra) que conecta a la ciudad de Dzibilchaltún, adquiere un nuevo esplendor en la mañana de primavera, dando una nueva promesa de vida a los mayas y a quienes viven en presencia y solidaridad la memoria de este pueblo ancestral.