Las muertes por negligencia médica en Mérida
Los casos ocurridos recientemente en Mérida y en el interior del estado por presunta negligencia médica ponen de relieve la urgente necesidad de que las autoridades del sector salud y organismos como la Cofepris realicen visitas y supervisiones constantes a los hospitales, incluyendo las clínicas privadas.
Abordo este tema porque tanto quien escribe como colaboradores de Cambio del Sureste hemos recibido reportes de presuntas negligencias médicas en varios hospitales de Mérida, tanto públicos como privados. En la práctica, la mala calidad en la atención suele ser similar, tanto en el aspecto médico como en el administrativo y en el trato del personal hospitalario, incluyendo camilleros, empleados administrativos y trabajadores de farmacia.
Es justo reconocer que muchos de ellos también son víctimas del desabasto de medicamentos, de los famosos “faltantes” y “no surtidos”. Sin embargo, el trato grosero de algunos hacia los pacientes es otra situación distinta. En muchos casos prevalecen la prepotencia, la mala educación y la falta de sensibilidad. Pareciera que no entienden el significado de conceptos como “trato digno”, “respeto”, “calidad” y “calidez”, frases que abundan en los letreros colocados en numerosos espacios de estas clínicas para aparentar un sistema de salud similar al de Dinamarca.
Mencionaré algunos casos que involucran al ISSSTE en Yucatán. Una empleada federal acudió a dicho hospital para una operación de cataratas que aparentemente no representaba riesgo alguno. Fue intervenida por un oftalmólogo; sin embargo, contrajo una agresiva bacteria hospitalaria. Aunque fue dada de alta, tuvo que regresar debido a fuertes dolores en el ojo operado. Finalmente, el ojo tuvo que serle extirpado.
Otro caso en el ISSSTE de Yucatán fue denunciado en su momento por el señor Fernando Ávila Rodríguez, situación que dimos a conocer oportunamente. Su denuncia involucró hospitales de ese instituto en Lindavista, Susulá y el Regional.
En una clínica privada —donde, por cierto, consulta un médico que anteriormente fue funcionario del IMSS— acudió una mujer por problemas estomacales. Fue atendida por un especialista que diagnosticó gastritis y le recetó medicamentos muy costosos. Como la paciente no mejoró, el médico modificó el tratamiento y, pensando que el problema podía ser nervioso, le prescribió además un conocido tranquilizante. El resultado fue trágico: la mujer murió posteriormente en un hospital público debido a una obstrucción intestinal.
Un destacado médico experto en la materia comentó al respecto: “Se le fue al doctor. Una obstrucción intestinal es difícil de diagnosticar; debió recurrir a los libros”.
Respecto al IMSS, que recientemente estrenó nuevo representante del Gobierno Federal ante la institución, se espera que esto beneficie a los derechohabientes. Las denuncias se han centrado particularmente en los guardias de la empresa de seguridad privada contratada por el instituto, especialmente en la Clínica T-1, en el área de Urgencias.
Derechohabientes señalan que algunos elementos de seguridad son mal encarados, groseros y prepotentes, agravando la preocupación y el dolor de quienes tienen familiares internados. Incluso mencionan el caso de un guardia de edad avanzada al que califican como particularmente agresivo. Esperan que el nuevo delegado corrija esta situación y revise la permanencia de dicha compañía de seguridad en el IMSS Yucatán.
También recordamos el caso del conocido periodista Óscar Rodríguez Hernández, quien presuntamente por mala praxis médica sufrió la amputación de dos dedos del pie derecho en el Hospital O’Horan. Existe una denuncia presentada contra ese nosocomio.
Lo cierto es que pocos casos de presunta negligencia médica llegan a denunciarse formalmente y rara vez las instancias de justicia, incluyendo la FGR o la FGE, castigan a los responsables. Muchas familias terminan resignándose con frases como “Dios lo castigará”, mientras numerosos casos quedan en la impunidad.
Por ello, las autoridades de salud y organismos como la Cofepris deben realizar supervisiones constantes en hospitales públicos y privados para corregir las múltiples deficiencias que han llevado a muchas personas a la muerte y a otras a vivir con discapacidades permanentes.
Estamos todavía muy lejos de tener un sistema de salud como el de Dinamarca.
David J. Barrera Canto
Mérida, Yucatán, 15 de mayo de 2026.
A mi esposa Elizabeth Chan España, fallecida recientemente. Ya está en la Casa del Padre.