Julián Zacarías, ¿en la antesala de un Juicio Político?
Progreso, Yucatán, junio 20 de 2020.- El puerto de Progreso y sus habitantes viven ahora una amarga pesadilla y no es por el Covid-19.
La pesadilla más terrible, como no se había visto desde hace muchos años, y que hoy viven los habitantes de este puerto, tanto de las cabeceras como de las comisarías, se deriva del gobierno caciquil de Julian Zacarías Curi, el actual presidente municipal salido de las filas del Partido Acción Nacional (PAN).
Desde su arribo a la alcaldía progreseña, Zacarías Curi, consideró al puerto como parte de su feudo y de los negocios familiares.
Julian Zacarías Curi encarna perfectamente en el papel de dictador, que maneja a su capricho personal no solamente el erario propiedad del pueblo progreseño sino a "su" policia que se ha convertido en represora y asesina y se ha ganado, al igual que su alcalde panista, el repudio generalizado del pueblo.
Recientemente, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Yucatán (CODHEY) emitió una recomendación al alcalde del PAN Julian Zacarías Curi, para que cesara con el "estado de sitio" que había ordenado a la policia municipal que se hiciera, de 7 de la noche a las 5 de la mañana del día siguiente, con el pretexto del Covid-19, que padece Progreso; coronavirus y Julian Zacarías, las dos terribles plagas actuales de Progreso.
Desde el inicio de su gris administración y arropado por el PAN y la diputada panista Rosa Adriana Diaz Lizama, quien según nuestros informantes guarda estrechos lazos familiares con Zacarías, se caracterizó por actitud déspota y malos tratos con los progreseños.
La falta de obra pública real y necesaria y el abandono en que se tiene a Progreso ha motivado también la molestia de los progreseños y progreseñas, que continuamente se manifiestan contra el alcalde. Los manifestantes, por órdenes de Zacarías Curi, sufren el acoso y la represión de los genízaros del Edil Zacarías.
Se han dado en el puerto recientemente, presuntos sucesos en los que se han visto involucrados directamente el alcalde panista Zacarías y su policía considerada como criminal y represora: la muerte de un detenido en las lúgubres mazmorras de la corrupta policía progreseña y la detención de una mujer en Estado grávido, quién, según sus denuncias sufrió torturas y otras agresiones, que motivaron su aborto.
Este último caso, como informó "Cambio del Sureste", se trata de la profesora, María Guadalupe P. S., quien presumiblemente fue acusada –junto con su esposo, Roni Gonzalo T. M.– de haber estado involucrada en el asesinato de un policía ocurrido durante la madrugada del 10 de junio en una caseta de vigilancia de ese puerto. Esa noche, la corporación habría detenido ilegalmente a varias personas que estaban en la calle y consideraban “sospechosas”.
La mujer afectada, relató que imploró que no la golpeen por su estado de gestación, sin embargo, hicieron caso omiso, e incluso, la habrían trasladado a bordo de una patrulla cerca del corralón, donde la detuvieron varias horas, y le amarraron una toalla en la cabeza que le impedía respirar.
Por todos estos hechos criminales y abusos, así como por su ineptitud para ejercer el cargo, ya que únicamente "maquilla" el puerto con obras de "relumbrón" pero innecesarias, el Congreso del Estado le debe de iniciar a Julian Zacarías Curi, un juicio político, y llegar hasta las últimas consecuencias jurídicas.
"Formas de gobernar como la de Julián Zacarías ya no deben existir en la actualidad", señalaron habitantes de Progreso, quienes por temor a las fuertes represalias acostumbradas del cacique Zacarías Curi, omitieron sus nombres.