Hablemos de ... Armín Puerto "El Maya"

Deportes 23/02/2018 2,197 lecturas
Hablemos de ... Armín Puerto "El Maya"

Mérida, Yucatán, a 23 de febrero de 2018.- En el último año de su vida, Armín Puerto "El Maya", venía regularmente a Mérida desde su terruño, Hunucmá, casi dos o tres veces al mes, a recibir tratamiento médico: contaba con setenta y tantos años.

Hablar de Armín es recordar una époa del toreo yucateco: fue el continuador de las hazañas de Alvaro Cámara, el torero zurdo.

Durante el año 2017, Armín se reunía con su colega y contempóraneo Víctor Macedo "El Jerez", para contarse todo tipo de anécdotas taurinas, y algunas aventuras que la vida le depara a los humanos.

Quien esto escribe, les hacía tercera en un pequeño y acogedor cafecito situado en el interior del edificio Condesa, de las calles 59 por 62; donde por cierto, se sirven las mejores variedades de café, dicho esto por un sin fín de personas, tanto locales, como turistas nacionales y extranjeros.

Y las anécdotas fluían y yo aprendía; El Maya hablaba de su estancia en España, y El Jerez ripostaba con sus andanzas en ese país; eran vivencias salpicadas con bromas y aseveraciones serias.

Personalmente, yo gusto de la fiesta taurina, aunque no soy muy conocedor; por eso, cuando El Maya contó su técnica para matar bureles, yo paré oreja y él dijo: "nunca usé una espada larga pues son muy difíciles de controlar, o se desvía o no entra toda, además de que te lleva más tiempo introducirla, y el peligro de que el toro te coja es mayor; siempre me paro lo más cerca del toro, lo pongo en suerte, y cuando veo que ha juntado las patas delanteras, noto que en el morro del animal, se ha formado una hendidura, ¡por ahí debe penetrar la espada!, y yo me arranco sin titubear, antes de que el toro se mueva demasiado y vuelva a cerrarse el morro; por eso me acerco al animal lo más posible y uso la espada corta, y esto me valió ser reconocido como buen estoqueador.

Así dijo Armín, y yo aplicando la lógica a mis pocos conocimientos taurinos, deduje que tenían mucha razón sus conceptos.

Pero Armín "El Maya" y Víctor "El Jerez", tenían también sus conceptos filosóficos; un día hablaron de los milagros que la vida depara; Armín contó dos que a mi me parecieron "milagros cotidianos"; él y un amigo se encontraron en una ciudad vecina sin dinero y con hambre atrasada; en un descampado, tierra de nadie, Armín vio entre la hierba enormes hojas de sandía, y dedujo que debía haber fruta abajo; así fue, cosecharon casi una docena, comieron una y vendieron las demás. En otra ocasión, él y su mujer se encontraban en su casa, sin despensa y sin dinero; pero de pronto, la gallina de algún vecino entró por la puerta abierta, y ese día comieron un buen caldo de gallina.

Creo que voy a extrañar un buen tiempo esas reuniones del café Condesa; Armín era un tipo de fácil palabra y era un auténtico mestizo maya-español, alto, moreno y patilludo, además de fuerte complexión. Vitorear al Maya en Mérida a finales de los años 70'S, no recuerdo su actuación, pero sí recuerdo la plaza llena hasta el tope.

El Jerez estuvo en el velorio del Maya; Víctor tiene su escuelita taurina, y Armín también tenía una; ambos llevaban juntos a sus discípulos a tentar vaquillas al campo yucateco; Víctor es alto y blanco, español de pura cepa; un Macedo llegó con Hernán Cortés a la conquista de Tenochtitlán; y Víctor nació muy cerca de la Plaza México.

Un saludo a mis amigos toreros: al que se fue, y al que no aún no veo. (Alejandro de Mérida).

       

Anterior
Conmemoran el "Día del Estado Mayor Presidencial"...