El ácido de la discordia
Desde que inició su mandato como presidente municipal de Mérida Mauricio Vila Dosal, fue evidente la relación respetuosa que lo unía, como gobernantes, uno de Mérida y el del Estado, con el gobernador Rolando Zapata Bello.
Ésto no fue visto bien por los eternos sembradores de enfrentamientos políticos entre un alcalde panista y un gobernador del PRI, y se fueron con todo contra el alcalde Vila Dosal.
Golpeteos en los diarios, en las redes sociales, en sus propios partidos. Denostaban a los dos, principalmente a Vila, no dudo que hayan dicho que Rolando Zapata Bello, que se ha distinguido por la firmeza en su gobierno y su músculo político, "era un lacayo de Vila" es el argumento sin sentido, ridículo y sin valor alguno de los mediocres.
Las buenas relaciones entre un alcalde y un gobernador, en éste caso el de Mérida y el de Yucatán, llevan como único objetivo una armonía social sana y muchas obras para la ciudad de Mérida, como se ha visto hasta hace pocos meses.
Como señala el antiguo dicho de que "a río revuelto ganancia de pescadores", diríamos que donde hay carroña los buitres comen bien, se empezaron a registrar diferentes sucesos y eventos, que hacían ver que las relaciones entre gobernante y alcalde se habían roto, los críticos dijeron "que la luna de miel entre ambos funcionarios se había acabado".
El alcalde Vila Dosal emprendió una serie de obras, con calles nuevas y aceras, bien hechas, bien pavimentadas, bien construidas, no como aquellas que hicieran una arquitecta y un ingeniero de obras públicas tristemente célebres. Los dos ocupan cargos ahora de representación popular federal.
Pero, ahí está el pero, el pelo en la sopa, que una noche, las flamantes calles hechas por el alcalde Vila, en el norte de la ciudad, habían amanecido, de la noche a la mañana, sumamente deterioradas y dañadas, en perjuicio, nada más que de los meridanos que disfrutarían de esas modernas vialidades y del erario municipal que había costeado las importantes obras.
Se empezaron a hacer investigaciones, por parte del Ayuntamiento de Mérida que presentó una denuncia por estos lamentables hechos y la Fiscalía General del Estado (FGE).
Le salió lo detective a Jesús Pérez Ballote, presidente del comité municipal del PAN, quien convocó a una rueda de prensa y anunció ante los medios, como un moderno Sherlok Holmes, que ya había descubierto a los autores materiales e intelectuales de este daño a Mérida, e involucró a Sergio Vadillo Lora, jefe del Gabinete del gobernador Rolando Zapata Bello, a un socio de éste en una empresa, Raúl Sánchez Alcocer, gerente del Grupo Ocme, donde supuestamente según denuncia del dirigente municipal panista en Mérida, se preparaba el ácido y proporcionaban los vehículos para el operativo ácido.
Pérez Ballote presentó supuestas pruebas y una grabación en la cual un empleado de Ocme Roger Moo Manzanilla, narra como se preparaba el ácido en Ocme, como se camuflaban los vehículos de la empresa para no ser identificados y las rutas que se siguieron de Ocme a las calles y avenidas donde se derramó el ácido y mostró hasta los bidones que lo contenían.
Pero le salió el tiro por la culata a Pérez Ballote y su propio testigo lo denunció por amenazas, privación ilegal de la libertad y extorsión, empezó a caerse su circo.
Luego el chofer por 7 años de Pérez Ballote de nombre Cristopher Rubio Herrera, acude ante la FGE y denuncia a su ex patrón que Moo Manzanilla fue "levantado" y forzado para declarar contra la empresa OCME y que el dirigente panista le dio al supuesto "testigo" $80,000 para que denunciara a Sergio Vadillo Lora y a su socio.
El asunto ya está más turbio que las aguas negras del mercado "Lúcas de Gálvez", el Fiscal Ariel Aldecua Kuk ya afirmó que se pueden girar ordenes de aprehensión contra Pérez Ballote y la plana mayor de los Comités Nacional y Estatal del PAN anunciaron que tomarán medidas legales y de otras clases para apoyar a su compañero. El ácido de la discordia surtió efecto, se rompe la relación alcalde-gobernador y se inicia un tortuoso proceso judicial. ¿Quiénes son los autores? ¿Quiénes son inocentes y quiénes culpables? Qué lo averigüe Vargas.