Culto a los muertos, religioso y mágico
Mérida, Yucatán, a 31 de octubre de 2018.- El culto a los muertos se inició desde los principios de la humanidad. Rescatar los cuerpos de los muertos para rendirles honores y darles sepultura, era un deber sagrado en las más grandes batallas que registra la historia. El culto a los muertos ha representado un elemento cultural preponderante, relacionado con lo religioso y lo mágico.
Los panteones y cementerios se llenan de colorido por las diversas flores que el pueblo coloca en las tumbas, el 1 de noviembre está dedicado a Todos los Santos, es decir a los que han muerto sin pecado principalmente niños y recién nacidos, se cree que los niños no bautizados van al Limbo, y el día 2 de noviembre a los Fieles Difuntos. Esta costumbre, según diversos autores e investigadores, se practica desde la época virreinal y está relacionada con las creencias y ritos prehispánicos.
Ya diversas dependencias en Yucatán como la UADY, el IDEY, la SEDECULTA y Ayuntamientos como el de Mérida, el de Ticul o el de Tekax, hacen muestra de altares y en particular el Ayuntamiento de Mérida lleva a cabo desfile de las ánimas y otros eventos pero en los hogares se instalan también altares con ofrendas para recordar a sus seres queridos ya fallecidos, donde ponen sus fotos, flores como amor seco y Xpujuc (en Yucatán), veladoras, pibes, chocolate, pan, dulces, de preferencia tradicionales, como el mazapán de pepita, de calabaza, de yuca, de camote con coco o de coco horneado, aunque ya se adoptaron las calaveritas de azúcar con el nombre del difunto o difunta costumbre de la Ciudad de México, frutas de la región como jicama y mandarina, el famoso xec de toronja, mandarina, naranja dulce, cilantro y chile en polvo al gusto, se prende incienso como estoraque, el licor favorito del difunto y hasta cigarros y velas de diferentes colores, así como juguetes para los niños fallecidos
Es costumbre también poner en los altares cruces de madera de preferencia pintadas de verde, los platillos favoritos del difunto, aunque en realidad estos deben ser relleno negro, tamales, escabeche y chilmole, todos se colocan en los altares para que los difuntos coman el alma de los mismos.
En algunos hogares se llevan a cabo también oraciones o rosarios para el eterno descanso de los fieles difuntos y se contratan también para amenizarlos serafinas y rezadoras.-
Recopiló: Staff
Foto: H. Ayuntamiento de Ticul