Clausuran granja porcícola en Chocholá tras negarse a inspección federal
Mérida, Yucatán, a 12 de marzo de 2026.— La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró la granja porcícola Gary, ubicada a menos de dos kilómetros de la cabecera municipal de Chocholá, luego de que los responsables del establecimiento se negaran a permitir una inspección por parte de autoridades federales.
La información fue dada a conocer mediante un boletín por el colectivo Red de Defensa del Agua y el Territorio Maya “To’one Ja’o’ on (Somos Agua)”, organización que ha acompañado a habitantes de la comunidad en denuncias relacionadas con presuntos impactos ambientales generados por esta instalación.
De acuerdo con el reporte difundido por el colectivo, la granja alberga más de 12 mil cerdos y desde hace años ha sido señalada por pobladores de la zona por posibles afectaciones al aire y al agua en el municipio, donde viven más de cinco mil personas.
Según la información difundida, la visita de personal de Profepa se habría realizado ante sospechas de contaminación ambiental, particularmente en el acuífero y en la calidad del aire.
En meses recientes, habitantes de Chocholá realizaron análisis de laboratorio al agua subterránea de la zona. Los resultados, según expusieron, detectaron concentraciones elevadas de bacterias coliformes, microorganismos asociados a contaminación fecal que pueden provocar diversas enfermedades. Parte de esa contaminación, sostienen, tendría origen porcino.
Ante estos hallazgos, pobladores solicitaron la intervención de autoridades ambientales estatales y federales para investigar la situación. Entre las dependencias mencionadas se encuentran la Secretaría de Desarrollo Sustentable de Yucatán, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Comisión Nacional del Agua y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático.
Los habitantes también han pedido que se establezcan controles ambientales más estrictos y que, en caso de confirmarse daños al entorno, se obligue a la granja a detener las descargas contaminantes o a cesar operaciones.
El caso se suma a otros conflictos ambientales relacionados con la industria porcícola en la región, como el ocurrido con la granja San Gerardo en la comisaría meridana de Santa María Chi, que fue clausurada tras denuncias por presunta contaminación.
La clausura de la granja Gary abre ahora un nuevo capítulo en la disputa ambiental en la zona, mientras comunidades mantienen la vigilancia ciudadana sobre posibles afectaciones al acuífero de la península de Yucatán y esperan la determinación final de las autoridades sobre el futuro del establecimiento.