2019 año del despegue energético de Yucatán
Mérida, Yucatán, a 4 de enero de 2019.- El año 2019 marcará el despegue energético del estado de Yucatán con el inicio de los mega proyectos de energías alternativas que se iniciaron desde 2017 y que podrán iniciar funcionamiento a partir del primer trimestre de este año.
Con carestía en el insumo energético debido al uso de carburantes derivados del petróleo por parte de la principal subsidiaria gubernamental (CFE), la operación de las primeras plantas eólicas y fotovoltáicas, deberán dar un respiro al sector empresarial comercial que ha insistido en la reducción de tarifas y valuaciones en los procesos de medición del uso-consumo en la zona peninsular.
Ernesto Herrera Novelo, Secretario Estatal de Fomento Económico y Trabajo, informó que en la última quincena de diciembre pasado iniciaría operaciones de dos empresas establecidas en las inmediaciones de la comisaría de San Ignacio, en la carretera Mérida-Progreso y otra más en Ticul. Se trata de los dos primeros proyectos de un total de 22 que se estarán concentrados en el estado.
Que en 2019 estarán produciendo 150 megawats y se elevará a 250 megawats, antes del primer semestre de 2020. Los 20 proyectos restantes están completando los procesos de consulta, en algunos casos se han establecido prórrogas para el inicio de operaciones por estas consultas comunitarias, se espera que este mismo año otras plantas inicien operaciones y puedan “subir” energía a la red de CFE.
Destacó que las obras del parque eólico de Dzilám también están terminadas y se espera fecha para poder concretar el inicio de actividades. En total, las cuatro primeras empresas de energías alternativas aportarán unos 200 megawats que subirán a las redes de Comisión Federal de Electricidad a partir de este año, comentó.
Con las 22 plantas funcionando, CFE recibirá un 25 por ciento de la generación de energía que demanda para cubrir el estado, explicó.
Herrera Novelo destacó que el consumo de energía eléctrica en Yucatán es, de alrededor de 900 megawatts. El estimado establecido establece que, en dos años se registran la reducción de costos que demandan los sectores productivos del estado.
La generación de energías limpias a través de estas plantas eólicas y foto voltaicas, expuso permitirán disponer de la capacidad suficiente para alimentar a las empresas que se están instalando en el estado y completar la previsión para el desarrollo de la Zona Económica Especial que se instalará en el polígono de Puerto Progreso.
Algunas plantas de energía están completas, ya están listas, argumentó, pero debido a que no completaron sus procesos de consulta social, entonces no han obtenido sus permisos para inicio de actividades y por ello se avanza en este ejercicio de forma tal que puedan completar sus condiciones legales.
Dijo que el 98 por ciento de la generación de energía que lleva al cabo la Comisión Federal de Electricidad (CFE) la realiza con combustóleo, lo que encarece la generación de energía y que se traslada al consto para las empresas comerciales, no así al servicio domiciliario.
No todos están conformes
El propio titular de SEFOET señaló que, el inicio de estas plantas podrá darse de manera paulatina a muy corto y mediano plazo, las dos primeras en diciembre y consecutivamente se anunciarán las siguientes, una vez que completen sus procesos y obtengan sus permisos para funcionamiento por parte del gobierno federal.
Sin embargo, el proceso no ha sido fácil y tampoco transparente, en septiembre pasado se registraron hechos de sangre en la población de Muna, debido a la polarización entre los ejidatarios por la instalación de estas plantas de energía. En este incidente dos personas resultaron con lesiones con machete.
Las presiones y abusos contra los campesinos opositores a la instalación de la planta de energía solar, que dispone el gobierno federal, a derivado en agresiones con armas entre los habitantes de este municipio.
La denuncia pública se presentó en el Foro Gobernanza Territorial para la Sostenibilidad, que se realiza en la Universidad Autónoma de Yucatán. Ahí, María Jesús Ch. P, denunció la injerencia de las empresas trasnacionales para presionar a los campesinos a validar los proyectos.
María Jesús Ch. P. denunció que en el caso de la planta solar Ticul I y Ticul II, instaló un millón 400 mil paneles solares y para ello, deforestó unas 800 hectáreas de selva baja, ocasionado serios conflictos entre quienes aprueban el proyecto y los oponentes. En su momento, la granja solar de Ticul, (en el centro del estado), aportará 500 megawats y será la granja solar más grande de Latinoamérica.
Inversiones energéticas.
De esta manera, Herrera Novelo, apuntó que las empresas fotovoltaicas están ubicadas en la zona oriente del estado, específicamente en los municipios de Dzilám y Tizimín. Pero también en el centro de la península en el caso de los municipios de Muna y Ticul. Otras más en Progreso, sostuvo.
Para 2020, Yucatán podrá contar con el abastecimiento total de energía que demanda, a través de los 22 proyectos de energía alternativa, solar y eólica, que funcionaran en el estado.
En información ofrecida por el propio funcionario, la inversión total de para estos proyectos energéticos será de 25 mil 390 millones de pesos, ofrecerán unos 3 mil nuevos empleos directos y unos mil 500 indirectos, aportará beneficios a las comunidades y cabeceras municipales, ya que, entre los convenios entre empresas y ejidatarios, se establece la creación de bibliotecas, la dotación de servicios informáticos y espacios de culturales en esas poblaciones.
Las firmas internacionales que participan en estas inversiones son: Photoemeris Sustentable de México, Aldesa Energías Renovables de España, Consorcio Energía Limpia de Perú, Vega Solar, de India; Jinko Solar, de China; y Energía Solar de la Península, capital mixto entre empresarios extranjeros y yucatecos.
Llamado a la sustentabilidad:
De esta manera, en cuatro años, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) otorgó a Yucatán, 22 permisos a empresas extranjeras para la generación de electricidad (10 parques solares y 12 parques eólicos).
De acuerdo con el Programa para el Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PRODESEN), con información del Programa Indicativo para la Instalación y Retiro de Centrales Eléctricas (PIIRCE), se estima que durante el período 2018-2032, en la región peninsular se instale un total de 32 proyectos, 21 parques eólicos y 11 parques fotovoltáicos.
Pero, no todo es tan simple, como advierte el investigador Heinrick Boll Stiftung, en un artículo denominado México y el Caribe, la Transición Energética de Yucatán, establece que, “la región biocultural de Yucatán es mundialmente reconocida por su rica biodiversidad, pero también por su alto grado de vulnerabilidad” (sic)
“El alto potencial de sus recursos eólicos y de radiación solar para la generación de electricidad a gran escala era, hasta hace poco, una característica escasamente conocida.
Sin embargo, con la apertura del mercado energético nacional a actores privados, a la inversión extranjera, y a raíz de la actual Reforma Energética, se convirtió en menos de dos años en un fuerte polo de desarrollo de parques solares y eólicos de gran escala que, sin embargo, ya vislumbran un panorama problemático, que compromete la sostenibilidad territorial y viola los derechos humanos.
El modelo nacional de Transición Energética (TE), promovido con instrumentos tales como las llamadas Subastas de Largo Plazo, prioriza su diseño en criterios financieros y técnicos (ofertas de precios más bajos en las licitaciones, disponibilidad de un alto potencial de recursos renovables, demanda de generación eléctrica en las regiones del país, etc.), y deja fuera la integración de criterios sociales, ambientales y culturales, necesarios para el propio sostén de la TE.
Lo anterior ya se observa en la acelerada y masiva implementación de la TE en Yucatán. Tan sólo en 2016, la mitad de los 18 contratos ganadores de la primera subasta del país se adjudicaron al estado sin considerar su bioculturalidad y capacidad de carga, respondiendo sólo a factores como los costos de generación y el déficit de generación eléctrica a nivel peninsular (especialmente por la creciente demanda eléctrica en Quintana Roo).
Con todo esto, el panorama de la transformación energética de Yucatán se vislumbra como un paso necesario, pero debidamente cuidado y supervisado, ya que, las condiciones que se establecen para la sostenibilidad de la vida comunitaria de los ejidatarios mayas, el factor de la sustentabilidad y los mecanismos de la implementación de plantas de energía que aporten beneficios reales a las poblaciones indigenas deberán ser rubros debidamente cuidados, rumbo al desarrollo que reclama el estado.